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Mostrando entradas de marzo, 2017

ARCANO MAYOR: El diablo

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DON VICENTE, el narcotraficante, no pudo más con el cargo de consciencia, y apenado por haber contribuido al deterioro de la juventud y la calidad de vida de su barrio, decidió terminar con el negocio. 
El plan consistió en vender las últimas dosis de droga con un veneno añadido, para provocar la intoxicación en sus consumidores. “A ver si también recapacitan”, pensaba don Vicente mientras las preparaba. 
Esa noche ni precio les puso: las regaló. Y esperó. Esperó a recibir noticias sobre intoxicaciones. La primera que recibió fue la de su hijo, hallado inconsciente en el piso de un baño.

ARCANO MAYOR: La rueda de la fortuna

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JUAN ESTÁ por anunciar el clásico “arriba las manos, esto es un asalto”, cuando irrumpe en el Banco otro tipo mejor armado, cargado de convicción, totalmente creíble. Más de película, digamos. Sin embargo este nuevo delincuente, también novato y que le gana a Juan, no alcanza a abrir la boca cuando el disparo certero de un guardia lo abate. La histeria no se hace esperar, y Juan la aprovecha para salir del recinto.

Se sienta bajo un árbol. “De la que me salvé -se repite-. Pude haber sido yo”. Hecha la reflexión, se levanta y se va al siguiente Banco.

ARCANO MAYOR: El sol

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EL TIEMPO, inexorable, avanzará, tal como ha venido acumulando días y noches desde la formación del planeta Tierra hasta llegar a hoy, a este momento, 4500 millones de años después. En 1000 millones de años más, cifra que nos parece ilimitada pero que se hará presente sí o sí, el sol aumentará su luminosidad y grosor, y evaporará a nuestro mundo; con sus fronteras bien cuidadas, su artillería imponente, gobiernos, estatuas, mausoleos, cruces.
Los átomos de lo que alguna vez fue la Tierra y el gran sistema solar, se esparcirán y perderán por la galaxia, junto con tu todopoderoso ego.

ARCANO MAYOR: La muerte

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LA NIÑA insiste en despertarla.
-Mamá, está oscureciendo. Usted dijo que me iba a ayudar a buscarlo. -¡Ay, niña, ya está, se fue, se fue! Lo ha hecho otras veces. ¿Qué te preocupa tanto ahora? Es un maldito egoísta. No vale la pena quererlo, ni creerle, ni nada. Desgraciado como es, desagradecido, que se vaya, que se muera. Aprendamos a vivir solas, sin él.
Dicho esto, la mujer se da media vuelta y solloza lo más bajo posible. La niña se acuesta a su lado y la abraza por la cintura.
-Mamita, le hablo del gato, no de mi papá.