jueves, 4 de julio de 2019

Cien preguntas a la hora de almuerzo (6)

(47) ¿En qué se parece nuestra vida al escarabajo pelotero que rueda heces por el desierto? (48) ¿Cómo le explico a mis ojos que no han quedado ciegos, que tan solo ya no puedo verte? (49) ¿Por qué siempre conversan sobre colores la lluvia y el sol? (50) ¿Es aventurero o razonable, es poeta o arquitecto el ave que guía a la bandada? (51) ¿Dónde se da el punto de encuentro, en qué corazón, en el tuyo o en el mío, cuando tú y yo nos soñamos? (52) ¿Quién es mejor consejero: el té o el café? Entonces, ¿cuál es más vanidoso? (53) ¿Dónde duerme la noche?

jueves, 23 de mayo de 2019

Cien preguntas a la hora de almuerzo (5)

(40) ¿Por qué el cuchillo nunca se opone al asesinato, no entra en pánico ni se desmaya? (41) ¿Se ríe de nosotros el cilantro y el perejil? (42) ¿Son de hielo las estrellas en las noches más frías? (43) La matemática que explica el giro, ¿es música para el sistema solar? (44) ¿Qué tan grande ha de ser el abismo en nuestros ojos para poder contener, sin desparramar una gota de luz, el abismo del cielo? (45) ¿Cuántas sombras huérfanas pasean por cementerios buscando sus cuerpos? (46) ¿Por qué te lamentas que te dejan solo, si tú también contribuyes con tu ausencia en la soledad de otros?

sábado, 11 de mayo de 2019

Cien preguntas a la hora de almuerzo (4)

(33) ¿Qué milagro necesitas para empezar a vivir, si este ya comenzó hace 14 mil millones de años con el Big Bang? (34) En el principio del principio de los principios, ¿había solo un elefante? (35) ¿A partir de cuál recuerdo envejecemos más deprisa? (36) ¿Por qué hay más amor en lo recordado que en lo propiamente vivido? (37) ¿Por cuánto tiempo más nos sigue latiendo el corazón tras fallecer? (38) ¿De qué sirven tantas estrellas si no podemos comerlas ni negociarlas? (39) ¿Qué tontería te hace olvidar esto; tu infinitesimal e irrepetible paso por este planeta en algún lugar de la galaxia, del universo, del infinito?

lunes, 6 de mayo de 2019

Cien preguntas a la hora de almuerzo (3)

(22) ¿Cómo se llama ese día que está entre el domingo y el lunes? (23) ¿Es la soledad tener un sol adentro? (24) ¿Han contado cuántas piernas abre la mujer en el sexo? (25) ¿Cuánto engordaríamos si calculáramos los recuerdos en kilos? (26) ¿Y si dejamos que las hormigas construyan las ciudades? (27) ¿Está hecho de cemento el día nublado? (28) ¿A qué conclusión llegó el perro anoche que no paró de aullar? (29) ¿De dónde saca tanto optimismo el mediodía? (30) ¿Qué nos sobra: comida o egoísmo? (31) De esas frutas blandas y dulces, ¿qué lección nos da su cuesco? (32) ¿Qué flor ofreció sus pétalos para formar nuestros párpados?

domingo, 5 de mayo de 2019

Cien preguntas a la hora de almuerzo (2)

(12) ¿Quién puede consolar el sonido de las ambulancias? (13) ¿El color amarillo nació del cruce entre dos abejas? (14) ¿Se podrían usar árboles como agujas para coser la fractura de los terremotos? (15) ¿Hay más silencio en el espacio entre planetas o en un ascensor entre personas? (16) ¿Enamorarse en otoño es revolucionario? ¿Y ser feliz en invierno es todavía más revolucionario? (17) ¿Quién notaría la diferencia si se reemplazara la bandera por un dólar? (18) ¿Cuántas estrellas necesita la noche para sorprenderte? (19) ¿Con qué sueñan los telescopios? (20) ¿Por qué sabe tanto de nostalgia el atardecer? (21) ¿Dónde se extravió la paloma mensajera del amor no correspondido?

viernes, 3 de mayo de 2019

Cien preguntas a la hora de almuerzo

(1) ¿De qué limonero brotó el sol? (2) ¿Es la Tierra algo más que un cementerio flotante? (3) ¿Se tienen envidia la sal y el azúcar? (4) ¿Podría un helicóptero licuar una nube? (5) ¿Cuánto cobra el que puede detener las matanzas, si todavía nadie ha podido pagarle? (6) ¿Cuántos besos le caben a la boca? (7) ¿De cuántos elefantes está hecho el amor que no olvida? (8) ¿Cómo envejecían las personas antes de que inventaran los espejos? (9) ¿Son las ciudades el acné del mundo? (10) ¿Qué hemos perdido en el cielo que lo miramos tanto? (11) ¿Cuántos panes se podrían hacer si se usara la harina de la luna?

jueves, 25 de abril de 2019

Lapsus (2)

Lo que escribo es clavo. ¡Y que se entere tu espeso! ¿No te llagan mis correas? Voy a morar de pena. Supérate pronto. ¿Quién como yo treta tu saxo? No es macho, pero es mujer a lo que te ofrece ese quien en tu lodo ronca. Ya basta de perros. Me apremia sobar esto: es él o yo. Estoy orto de únicamente sonarnos juntos. Y te enfermo que soy un hombro seno, pero tanto te amo que me informas. No te culpo. Yo me ilusiono solo. Así que, por lo vasto, me meteré todo lo que tango por el harto.

miércoles, 24 de abril de 2019

La mujer tonta (2)

Mi amiga me pidió que arrancáramos puesto que él, amenazándola, venía por ella. Entonces subimos a mi auto. Con la prisa y los nervios, choqué. Tiempo después supe que se reconciliaron.

Luego, en una fiesta, él la empujó por las escaleras. Para peor, mi amiga me cayó encima y terminé hospitalizado. Pero se reconciliaron.

Hoy, de madrugada, esta mujer me llama y dice que está encerrada en el baño y su pareja lleva un cuchillo. Cuando los voy a ver los encuentro afuera de la casa, forcejeando. Rápidamente tomo una escoba y se la rompo en la cabeza. A ella.

martes, 9 de abril de 2019

La alcantarilla

Miguel caminaba abismado. No se percató de la alcantarilla destapada hasta que cayó en ella. Cuando despertó de la inconsciencia se encontró atrapado en un agujero que no daba a ninguna parte. Sin siquiera espantarse, la tranquilidad de tal inaudita circunstancia lo calmó por completo. Ahí, perdido en esa soledad, lejos de todo y todos, encontró la paz mental exacta para aligerar el peso de la existencia.

No gritó pidiendo ayuda.

Bien entrada la noche un peatón supo de su accidente. Le preguntó si estaba bien y a Miguel le hubiera encantado responder “mejor que nunca”. De verdad. Sin sarcasmo.

sábado, 6 de abril de 2019

En un restaurant

Perdón que los moleste. No se asusten, va a ser un minuto. Permiso. Lo que pasa es que llevo una hora esperando que los meseros me atiendan. Pero soy indigente. Aunque por indigente que sea, me gusta comer bien. Una vez al año, pero comer bien. Ya junté la plata, tranquilos, no voy a pedirles nada. Lo único que quiero es que no me ignoren más. Entonces cuando el mesero venga a preguntarles qué van a servirse, va a estar obligado a preguntarme a mí también. Y cuando me traigan mis tallarines con salsa, me cambio de mesa. Lo juro.

domingo, 17 de marzo de 2019

Afines

Se dedicaba a alimentar palomas y mi curiosidad. Esa viejita que llegaba antes o después que yo a la plaza donde compartíamos tardes y miradas, era lo único que me distraía de mi lectura; de las Bocas del Tiempo.

Nadie la conocía y eso que este es pueblo chico. Era rara pero cercana. Y me daba doble congoja verla tan sola porque se parecía a mi abuelita.

Un día pensé preguntarle si tenía familiares o amigos. Iba a levantarme, cuando veo que ella lo hace primero. Se acercó y me dijo: “Hija, usted siempre tan sola, ¿tiene familiares o amigos?”.

jueves, 14 de marzo de 2019

El loco, el mago, el viajero

Golpean a la puerta. Veo a un sujeto vestido con una bata. “Techo y comida, solo eso pido por esta noche”. Le doy un portazo. Al rato salgo, me disculpo y lo invito a pasar. Lo alimento y él a cambio me cuenta historias fantásticas sobre viajes en el tiempo (supongo que escapó de un hospital psiquiátrico). “¿Cuándo empieza la primavera?”. “En septiembre”, le respondo. “De donde vengo solo se sabe de la primavera por libros, y me gustaría repoblar nuestro futuro con esta flor”. Y me deposita en la mano una orquídea subterránea, extinta ya por el cambio climático.

lunes, 11 de marzo de 2019

Malentendido

Pasaba fuera de un Sex Shop y una canción empezó a sonar. Entré para poder escucharla mejor. Era de mi infancia remota. Sus notas musicales abrieron mi memoria y corazón como una gozosa flor diurna. Llevaba décadas sin escucharla. Al poco rato el empleado me sacó del trance. “¿Puedo ayudarlo?”. “Por ahora estoy mirando”. Estábamos solos. Me di unas vueltas. De pronto, al segundo coro del tema, me detuve frente a un pene de goma del tamaño de un bate y sollocé. “¿Le trae malos recuerdos?”, preguntó. “Al contrario -respondí- me trae lindos recuerdos”. Quizás qué habrá imaginado el tipo.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Todo estará bien

“¿Cómo me irá el 2019?”. El tarotista acomoda la baraja sobre la mesa. Tras la pausa, dice, con seguridad, “todo estará bien”. Cada pregunta la contesta igual: “Todo-estará-bien”. Y de tanto repetirlo el cliente termina creyéndoselo y se retira un poco más contento, pleno, confiado, a cómo llegó.

El tarotista, que estudió por años el lenguaje encriptado de las estrellas, también entiende algo más simple y evidente: solo buscamos ser tranquilizados y comprendidos. Ahora solo simula leer las cartas para darle credibilidad a su respuesta. Incluso ya no se siente tarotista. Es cualquier cosa menos tarotista. Por eso no cobra.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Señora Calista

Revisando el álbum de fotos, cae una lágrima de la señora Calista sobre la imagen de su difunto marido. Luego, una mano se posa en su hombro: es él y sonríe. Días después, el fantasma, para hacerla sentir menos sola, hizo cuestiones propias de su oficio: mover objetos, hacer ruidos, apariciones vagas. Sin embargo el tiempo pasa y pesa, y ya cuando el finado quiso volver a descansar en el álbum, la señora Calista lo cerró y escondió. Ahora ella invoca, persigue, acosa al fantasma de su marido, a toda hora, para que no la deje, para sentirse menos sola.

viernes, 14 de diciembre de 2018

No es otra Navidad cualquiera

“Tía Elvira, ¿se lavó los dientes?”. “Doña Jacinta, se depiló mal las piernas”. “Primo, veo que te superaste: tuviste un hijo más feo que tú”. De esta forma Rolando, sin aflojar la sonrisa, saludaba a cada uno en la reunión familiar. Naturalmente volvió tan desagradable su presencia, que los aludidos, que fueron muchos (ni el perro del dueño de casa se salvó) lo ignoraron. Y Rolando, en un rincón, o paseando, perdiéndose en el jardín, trago en mano, fue feliz. Ahora ninguno de esos metiches se interesará por preguntarle qué ha sido de su vida en este año de mierda.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Un niño con una duda

¿Acostarse temprano? ¡No hay problema! Como la cabecera de la cama queda junto a la ventana puede ver, entre las cortinas, una franja de cielo con sus respectivas estrellas. Y le fascina. Ya tiene decidido que de grande será astrónomo. Mientras tanto, sueña despierto. Se pregunta si habrá vida como la suya en otro mundo; a diferencia de que sean especies portadoras de hermandad, luz, amor; si acaso en las profundidades interminables del cosmos han germinado tales extrañezas. Es la interrogante que desvela a este idealista, romántico, ingenuo, imbécil, muy imbécil, habitante del planeta Kepler-22b en la constelación de Cygnus.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Un largo brazo a torcer

Hace un año murió mi hermano y se llevó a la tumba el silencio de dos décadas. Un paréntesis de tiempo en donde ganó el rencor y la distancia. Paréntesis, punto final. Y nos perdimos irremediablemente. Podría recorrer el infinito y el infinito no me lo devolverá. Era ahora, esta vida, no hay otra. Y no la aproveché para acercarme y tener la conversación que nos debíamos; esa que nos reconciliaría. Nos quedamos con tanto atorado en la garganta, tanta falta nos hicimos, que redacté una carta en donde él -y solo él- me pide perdón por lo que hizo.

miércoles, 24 de octubre de 2018

Humanidad

Una niña es abusada por el padrastro. Ella teme contárselo a su mamá, pues está amenazada. Sin embargo la mamá ya lo sabe. Pero no hace ninguna denuncia porque es él quien trae droga a casa y esta mujer es adicta. Por eso calla. La niña se suicida. A millones de kilómetros de esta escena, la sonda Voyager 2 avanza en búsqueda de vida extraterrestre. Enviamos una pizca de humanidad (con grabaciones de risas, saludos, fraternidad) hacia los confines del universo para darnos a conocer. Obviamente hay cositas que omitimos. No vayan a pensar mal de nosotros los señores extraterrestres.

viernes, 19 de octubre de 2018

A priori no es bueno ni malo

“Podría asegurar muchas cosas de ti -escribió el marido- pero jamás que eres una puta. ¡Eres tan decente, no te he visto usar ni escote!”. La mujer sonrió con picardía. “Hay maneras de ser puta -pensó ella-: está la que actúa como una

(su vagina se llenó de sangre, caudal, palpitaciones. La urgencia por ser penetrada la poseyó como una entidad indomable, ansiando capturar dentro de su cuerpo un pene más firme que sus pezones, el clítoris. Para saciar el apetito usó uno, dos dedos, conforme más fantaseaba con un amigo)

y está la que se siente como una”.

domingo, 14 de octubre de 2018

Las indirectas

Papá escondió mi teléfono móvil. Me dijo: “No te esclavices a las cosas”. Luego de eso, de tanto en tanto, guardaba bajo llave alguna que otra pertenencia mía; revistas, juguetes, videojuegos. Creí que solo se refería a cosas materiales, pero no. También me prohibió jugar con un amigo con el que pasaba cada tarde. “Cultiva el desapego”, respondía ante mis berrinches. Y cuando se enteró que la compañerita que me gustaba estaba enamorada de otro, me dijo: “Aprende a perder”. Poco tiempo después se separó de mi mamá. Entonces entendí, con las indirectas, que me estaba preparando para ese momento.

OTRA VERSIÓN

Papá escondió mi teléfono móvil. Me dijo: “No te esclavices a las cosas”. Luego de eso, de tanto en tanto, guardaba bajo llave alguna que otra pertenencia mía;  revistas, juguetes, videojuegos. Creí que solo se refería a cosas materiales, pero no. También me prohibió jugar con un amigo con el que pasaba cada tarde. “Cultiva el desapego”, respondía ante mis berrinches. Y cuando se enteró que la compañerita que me gustaba estaba enamorada de otro, me dijo: “Aprende a perder”. Poco tiempo después encontré unas maletas frente la puerta. “Hijo, ya estás viejo para que siga con las indirectas: independízate”.

martes, 2 de octubre de 2018

Fénix

A los 73 años Marcelo se apuntó a una maratón. Por primera vez. Y llegó último, aún participando con gente de su edad. No se desanimó. Su gran error fue no haberse preparado. Entonces empezó a trotar, imponiéndose distancias más largas. Se propuso una meta de diez kilómetros mensuales. Lograba dos, tres. No se desanimó. Un año después, volvió a competir. Llegó penúltimo. No se desanimó. Redobló el entrenamiento y las técnicas. Se apodó a sí mismo “fénix”. Ni idea tenía que este deporte se le complicaría tanto. Lo único que sabía con certeza era el por qué lo hacía.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Eso que se calla

Minutos antes de que papá volviera del trabajo, a mi mamá la invadía una pena negra. Incontrolable. Para llorar sin ser recriminada, pelaba y cortaba cebollas. Tras esas hortalizas camuflaba su dolor, la impotencia. Papá, así, jamás sospechó tormento alguno en sus lágrimas ni mostró interés que comiéramos la misma ensalada a diario.

Una tarde nos quedamos sin cebollas. Mandé a mi hermana por una, mientras yo subía a su dormitorio para despertarla. “¡Mamá, mamita!”, mi angustia se hacía creciente. La moví, la enderecé, pero no hubo caso: el vino fue demasiado.

Cuando llegó papá, con mi hermanita cortábamos cebolla.

martes, 11 de septiembre de 2018

La hortensia

-Maestro, ¿por qué la vida se empeña en hacer durar tan poco las cosas bellas? Mi novia, por ejemplo: nos vimos obligados a separarnos días después de hacernos el amor por primera vez. ¡Es tan injusta la vida, tan cruel!
-Hijo, cuando paseábamos por el campo ¿recuerdas que cortaste una hortensia asegurando que era lo más hermoso que viste en kilómetros?
-Sí, recuerdo.
-¿Ves? La flor estaba en paz en su curso de crecimiento, de cara al sol, adornando el campo. Y la mataste. ¿Y después te preguntas por qué duran tan poco las cosas bellas? ¡Tú injusto! ¡Tú cruel!

lunes, 10 de septiembre de 2018

Coparticipes del silencio

Diana Toledano

“Qué piensas, hija”, preguntaba la mamá a la pequeña antes de peinarla. La niña era muda aunque tenía otra forma de comunicarse: cada vez que la cepillaban, entre su pelo se desenredaba un pensamiento, el que pronto se evaporaba en partículas multicolores. Últimamente solo estaban apareciendo dibujos animados ya que la niña, solitaria, veía mucha televisión.

Una mañana la mamá despertó enferma. Enferma de tristeza. Ese día estuvo apagada y distante. Mientras lloraba en la cocina, la hija se paró frente a ella y, solita, se peinó cuatro veces. Por cada una, se desprendieron las palabras

TODO  ESTA  BIEN  MAMITA.

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viernes, 7 de septiembre de 2018

¡PLOP!

Es más baja que yo, por lo que cuando se coloca de espalda se para en puntillas: solo así logra acomodar su trasero contra mi paquete. Lo menea circularmente, mientras yo me voy endureciendo. Esto la humedece y se nota. Lo confirma su entrepierna caliente cuando se la manoseo. Y los pasajeros del metro, como avestruces, con las cabezas enterradas en sus teléfonos.

Un mes llevamos en este idilio cada vez que coincidimos en la estación. Sin mediar palabras, sin siquiera conocernos.

Hoy nació algo diferente: a su oído susurré “te quiero”. Ella se giró, me cacheteó y gritó “¡¡¡insolente!!!”.

lunes, 3 de septiembre de 2018

El gorrión

Hace meses, un buen día, un gorrión se posó en una mecedora en el patio de mi casa. Lo dejé un tiempo, por curiosidad. Pero con las semanas y sin ánimo de irse, empecé a espantarlo. Me abalanzaba sobre él, escabulléndose este con una facilidad que me frustraba. Adopté a un gato para que se lo tragara, pero hasta el felino desistió. ¡Qué rabia este gorrión que no alza el vuelo lo más lejos posible! Pero ¿y si cabe la posibilidad de que esta ave sea como yo?

Desde entonces, pudiendo ambos volar, preferimos pasar tardes enteras en la mecedora.

domingo, 26 de agosto de 2018

LuzdeLuna

Diana Toledano

Creyendo que la luz de la luna puede ser atrapada, Lidia colocó un frasco en el jardín. Al no ver resultados, lo llevó al colegio y explicó a su única amiga sus intenciones. La compañera rió tan fuerte que pronto otros se sumaron y todo el curso se burlaba de Lidia. Esa tarde tiró el frasco a la basura. Los días continuaron indiferentes y grises. Hasta que, una mañana, el compañero que le gustaba empezó a llamarla dulcemente “LuzdeLuna”. ¡No lo podía creer! Esto la convenció de que no hay imposibles y volvió a poner un frasco en el jardín.

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jueves, 23 de agosto de 2018

Ha llegado carta (4)

Amado:

He llorado mucho, pero tranquilo: lloro de felicidad al saber que viví la vida que quise. Perdona que mi enfermedad me haya hecho ausentarme de ti este último tiempo. Pero es bueno, creo yo, que te vayas acostumbrando a mi ausencia. No creas que te aparto porque ya no te amo. Te aparto, para que no olvides que después de mí, la vida, generosa, continúa en otras cosas que también amas; en tu trabajo, en tus amigos, en tus paseos por el campo. Vive intensamente. Vive para que permanezca latiendo tu corazón. Vive, pues en tu corazón yo seguiré viva.

Amada:

Ciertamente soy un agradecido del trabajo, los amigos y los paseos por el campo. Pero soy feliz no porque haga estas cosas: es porque puedo hacerlas sabiendo que estás conmigo y que al final del día tengo tu cabecita sobre mi pecho. Y amo tus canas tanto como todavía amo en mi memoria tu pelo negro. Envejecen nuestros cuerpos, mas yo te amo renovadamente, siempre, por primera vez. Y si de joven deseaba tenerte, ahora, de viejo, deseo retenerte. Pero como es imposible, y ya que por cincuenta años ha sido mutua nuestra vida, que sea también mutua nuestra muerte.

viernes, 10 de agosto de 2018

Ha llegado carta (3)

Querido Fernando:

Vivir te regala algo hermoso: experiencia. Y con ella, la sabiduría para distinguir lo que te conviene de lo que no. Soy una mujer segura de lo que quiere. Sin embargo cuando te rechacé, cuando te preferí como amigo, poco entendía a mi corazón. Por ese entonces me enamoraban los “tipos malos” y no porque me gustara el drama… O quizás sí y creía que mi amor los transformaría. 

Tu dulzura, tus halagos, esa preocupación por mi bienestar, me levantaba el ego pero no me bajaba los calzones. Tarde vine a entender lo que perdí. Hoy te amo.

Querida amiga:

Gracias, pero tengo dignidad. No pretendas confundirme: secretamente preferirás a los cabrones. Es la clase de macho que te calienta y está bien, porque el amor es también pasión. Pero vas quedándote sola, los cabrones indomables no te pescan, entonces recurres al ingenuo que asumes todavía espera por ti. Me ves un hombre tan bueno que te resulto alguien débil, sin carácter y esto te da (y te dará) pie para rechazarme y recuperarme cuando quieras. 

Tranquila: no estabas obligada a amarme en ese tiempo. Por eso yo tampoco me siento mal diciéndote que ya no te amo.

viernes, 3 de agosto de 2018

Movimiento

-Todo evoluciona. No es mística, es un hecho científico: es la ley de la conservación de la materia. Lo que pasa es que cuando te vuelves consciente de ello te sorprendes, pero nunca dejas de transformarte. Cambian las estrellas y las flores. Envejeces, te rejuvenece una pasión. Lo que te encanta te desencanta después. Te contradices. Nunca eres la misma.
-Pero papá, me pide lo imposible. Yo no soy creyente.
-Ahora, ¿pero luego? Anda y consuela a tu amiga. Dile que su papá no murió para siempre. Puede que sea la respuesta que te gustaría escuchar a ti mañana. Anda.