domingo, 9 de agosto de 2020

Lo lamento

En mi pueblo hay un puente casi abandonado conocido como “Puente del Lamento”, lugar donde concurren fracasados a reflexionar o suicidarse. Hace semanas lo visito. Me gustaba su paz. El sonido inalterablemente sereno del arroyo. La luz amable del mediodía filtrándose entre el follaje.

Me gustaba, hasta que vi a un tipo enterrando varios cadáveres. Lo reconocí. Es mi vecino. Lo podría denunciar pero para eso, primero, tendría que confesar que he estado frecuentando el Puente del Lamento. Esto daría pie para que más de alguien sospeche que mi vida no es feliz ni perfecta. Y me da vergüenza admitirlo.

viernes, 7 de agosto de 2020

Maneras de sanar un corazón

Tras revisar cada examen, el cardiólogo tiene la receta exacta que administrar ante un infarto, una arritmia, una insuficiencia, cualquier complicación propia del corazón. Pero eso no le basta. Aparte de la prescripción, el cardiólogo intuye que hay un problema de fondo que aqueja al doliente. Entonces, dejando de lado la ciencia, toma entre sus manos las manos del convaleciente y le dice: “Cuénteme cuál es su pena”. El paciente se molesta, cree que el doctor es un incompetente, un chismoso, y sin embargo cuando llega la hora de despedirse lo hace con una sonrisa a pesar de las lágrimas.

Para ti, que solo te falta ser cardióloga
para entender las cosas del corazón como nadie

Canción “Sanar” - Jorge Drexler

martes, 28 de julio de 2020

Verso

Entendió cómo el tiempo corre hacia atrás en un universo paralelo. ¡Y ni hemos descubierto uno! Pero él ya tiene la fórmula (por si acaso). Ahora participa en debates, organiza conferencias, concede entrevistas. Es la estrella, valga la redundancia, donde vaya. Su figura despierta mucha curiosidad, aunque repita las respuestas de siempre a preguntas como ¿hasta qué hora duerme el domingo? o ¿qué lo motivó a ser astrónomo?...

-Cuando niño, un invierno conté las estrellas que veía desde mi dormitorio. Eran 52.
-¿Solo 52? Uno esperaría que tuviera una revelación más grande.
-¿Y cuántas estrellas necesita la noche para sorprenderte?

domingo, 26 de julio de 2020

Todavía siempre

¿En qué muñeca se pone su reloj el universo? Tiene 14 mil millones de años, pero no lo sabe. O prefiere ignorarlo porque es muy sensible. Solo mira cómo moldeó esta descomunal, magnifica mole para sustentar cosas mínimas y todavía más secretas, como el encuentro entre dos que se quieren y que coinciden en la vida mas no en las edades: ella es mayor. O quizás lo sea él. Solo lo sabe el tiempo. ¿Pero dónde está eso? Los días que pasan juntos le sacan la pila al reloj del comedor para que nada les recuerde lo que no existe.

Canción "Ella es" - Leonel García & Jorge Drexler

viernes, 24 de julio de 2020

Por dormir o no dormir (cinco minutos más)

Son compañeros de trabajo. Ella llega 18 minutos después y él 18 minutos antes. A ella le molesta tomarse tanto tiempo, y a él que le sobre. Y cada uno se preocupa a su manera: ella se retrasa, él se anticipa. A ella la despedirán por impuntual y a él, siempre, lo miran raro por ser innecesariamente puntual. (Este microrrelato podría tener 30, 50, 100 palabras. Es solo un número para expresar lo mismo). No coinciden en nada excepto cuando suena el despertador avisándoles de un nuevo día: ambos lo apagan de un manotazo. Les estorba el tiempo. Lo olvidan.

lunes, 20 de julio de 2020

Un golpe de luz

Lo tenía casi todo: trabajo desde casa, comida a domicilio… e incluso vidrios ahumados. La época del confinamiento fue la menos infeliz de su vida, aunque nunca faltan los maleducados de siempre. En este caso, unos niños jugando afuera con el griterío, las risas, el ruido. Pero podía tolerarlos con audífonos. Sin embargo, en una de estas travesuras, una pelota quebró su calma y su ventana, antes de impactar en el portátil, en el que se escribía la enésima carta de suicidio. Sí, se lo estropearon, pero tuvo una revelación: “la herida es el lugar por donde entra la luz”.

El poeta Rumi decía que
“la herida es el lugar por donde entra la luz”.

Te quiero

miércoles, 15 de julio de 2020

Todavía nunca

-Hay que abrir los ojos.
-Sí, hay que abrir los ojos.
-Ya es hora.
-Es cierto. Igual en algún momento tenía que pasar.
-No te lo discuto.
-Ya pues, abre los ojos.
-¿Y yo primero? Los abro si tú los abres.
-Bueno, los dos al mismo tiempo, ¿vale?
-Nos parecemos a esos que se llaman por teléfono y están con ”corta tú, no, tú”.
-Verdad, le damos muchas vueltas.
-¡Oye, no me levantes los párpados!
-¡Es que no abres nunca los ojos!
-Y tú tampoco.
-Pero hay que hacerlo.
-Sí, hay que hacerlo.

...Pero somos obstinados. Y nos seguimos soñando.

viernes, 10 de julio de 2020

Primera cita

Y se rascaba el brazo. Hasta que se le cayó. Sí, se le cayó el brazo. Quizás estaba muy nerviosa la pobre. “¿No te importa que sea manca?”, me preguntó. “¿Y a ti no te importa que tenga un ojo falso?”, le respondí. Y hundí los dedos en mi cuenca y me lo saqué. Sí, me saqué el ojo. Y ya que estábamos en eso, ella se retiró sus pestañas postizas y yo mi peluca. Y nos fuimos despojando de adornos hasta que finalmente quedamos reducidos a dos niños libres, sin miedos ni complejos. Y nos empezamos a querer mejor.

martes, 30 de junio de 2020

AntiCuentoDeHadas (2)

-¡Vamos, enfréntame, escupe tu fuego! -le dijo al dragón apuntándole con la espada.
-No vale la pena. La conozco: es jodida. Sola, vieja y jodida. A ver, muéstreme las uñas... Muy largas: con imperfecciones así, ella no se enamora. Y aunque ponga el mundo a sus pies, va a arreglárselas para quejarse. De cualquier cosita hace un infierno. Varios príncipes la han traído de vuelta incluso el mismo día que la rescataron ¿y usted pretende ser la excepción? Por eso no vale la pena.
-Pero quizás yo tenga la llave que abra su corazón a…
-Amigo, no vale la pena.

lunes, 29 de junio de 2020

Ya me irá mejor

Se sentó en el césped y al frente, un trébol de cuatro hojas. Eugenio, que no era supersticioso, se obligó a valorar este hallazgo cotidiano, fugaz, diminuto, como una respuesta inequívoca de la generosidad inacabable del universo (era eso o suicidarse). Entonces lo atesoró. “Ya me irá mejor”. Apostó su corazón en ello. Pero no. Cada día fue peor. Y sin embargo, “ya me irá mejor”. Hasta que una noche lo apuñalaron para robarle la billetera.

Un consuelo que nos alegrará a todos, es que Eugenio no perdió nunca la esperanza: cerró los ojos creyendo que despertaría en el hospital.

lunes, 1 de junio de 2020

Coronavirus: Los injustos

Fumo desde los 14 años. No sé si se me ha ido más plata en eso o en cocaína: por eso opté por pasta base, un derivado más económico pero también más adictivo. Destructivo, maligno. Como la heroína, que nunca me inyecté pero supongo induce a sensaciones que te atontan parecidas al medicamento que tomo para controlar mi ansiedad. En este punto encuentro más efectiva la marihuana. Por sobre todo “sana” mientras no sea un porro.

La buena noticia es que gracias al coronavirus, por fin aprendí a valorar mi salud: cuando salgo de casa a comprar cigarros, uso mascarilla.