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Mostrando entradas de agosto, 2016

¡No-feliz cumpleaños!

-IMPOSIBLE. En mi cédula de identidad sale “fecha de nacimiento: 1995”. -Es mentira. Trabajo en el registro civil, recuerda, puedo manipular datos.  -Pero no me veo tan viejo. -Agradéceselo a la buena genética.  -¿Y me lo dice justo en mi cumpleaños? ¡Pensé que cumplía 21! -Disculpa, mi idea era tenerte a mi lado, en casa, por hartos años, pero veo que ser tan sobreprotectora te afectó. Estás todo el día echado sin hacer nada, creyendo que tienes todo el tiempo del mundo por delante.  -¿Y no es así? -No, hijo. Enfréntalo, tienes 31. Levántate y haz algo con tu vida.

Se ofrece trabajo (2)

DEBES tener una experiencia mínima de 31 años. Debes contar con título universitario, un doctorado y un doctorado honoris causa. Tienes que haber salvado a alguna empresa de la quiebra. Debes demostrar tu optimismo y flexibilidad ejerciendo labores ajenas a tu cargo, como celebrar los chistes de tus superiores. Tienes que entregarnos 25 de las 24 horas del día. Se valorará tu eficiencia, proactividad, y que aportes con ideas mejores a las de tu jefe, aunque no tengas incentivos y recibas un sueldo 579 veces menor al de él. ¡Si sabes volar o descubriste la cura contra el cáncer, mejor!

La fuerza de la costumbre

POR LAS MAÑANAS, lo de siempre: se viste con desgano, no se afeita, apenas desayuna. Eso sí, fuma mucho. Y piensa todavía más. Luego se seca las lágrimas. Es hora de partir al trabajo. Apaga el cigarro en la mesa, entre un montón de cosas sucias y malolientes. Y antes de cerrar la puerta tras de sí, nunca olvida despedirse de su esposa, la que le responde desde algún rincón de la casa: "Chao amor, nos vemos a la noche".
Ahora puede enfrentar el día con ánimo, asumiendo que esa voz que ama escuchar no es parte de su imaginación.

Asteroideas

“ASÍ se debe sentir flotar por el espacio”, dice mi amigo cada vez que cuenta la misma anécdota. Ahora es un experimentado pescador, pero en sus inicios una vez cayó de un barco, y mientras descendía tragado por el fondo abisal, vio cómo las estrellas de mar, hacia la superficie, se encendían tal como los astros en el cielo. Desde entonces supone que el océano es otra forma de infinito, con sus propios misterios impenetrables. “No conocemos las profundidades de la Tierra, ni las del universo”. Y a veces, cuando estornuda o tose, sigue, todavía, expulsando litros de agua salada.

Carta desde el futuro: cambio climático (3)

UNOS pájaros tocaron a mi puerta. "¿Sabe en qué estación del año estamos?". “En invierno”, les respondí. Las aves entre sí empezaron a murmurar. “Ah, entiendo la confusión -interrumpí-. Es que el horario de verano empezó antes, pero en la práctica seguimos en invierno”. “Bueno, no nos queda más que devolvernos al norte”. “No, no lo hagan -les advertí-. Esperen la llegada del verano conmigo. Ya no hace frío, y hace semanas que no llueve”. Las hice pasar y les ofrecí galletitas.
Me siento culpable. Qué va ser nuestro horario el que las tiene desorientadas. Es por el cambio climático.

Se ofrece trabajo

IMPORTANTE planeta, único con vida en el universo, busca a un Dios (o Diosa) que se haga cargo de la administración racional y emocional de sus habitantes. Su función principal será impartir justicia divina, pero siempre con misericordia, para que no resulte ser una maldición totalitaria del tipo Kim Jong-un o Bashar Al-Assad. (Que no se deje convencer por estatus o desquiciados que le ofrezcan sacrificios). Se valorará que el candidato tenga conocimiento avanzado en matemáticas, y dotes de funambulista. Si le gusta la poesía, mucho mejor, para que de vez en cuando nos regale un arcoíris solo porque sí.

El chantaje

EL MAGO oficiaba su última presentación y buscaba retirarse en gloria y majestad. Es por eso que cuando, en un auditorio lleno, no logró sacar el conejo del sombrero (y aterrado de verse ante un error) en vez de rendirse, ahondó más la mano hasta que, finalmente, cayó adentro como atraído por una fuerza.
Solo el tiempo les demostró a todos que este no era un truco de magia más.
Ahora el sombrero descansa en la propia casa del artista, donde dicen que se ha visto al mago, ciertas noches, solo y apurado, cargando bolsas con zanahoria hacia su interior.

La reina

EN EL MOMENTO en que Sofía despierta, observa cómo una de sus muñecas, la más vieja de todas y que reposaba junto a otras más coloridas, cuidadas y bellas, empuja a otra y la hace caer del mueble. El grito de la niña remeció la casa. Y mientras esperaba que fueran en su auxilio, la muñeca se lleva el dedo índice a la boca indicándole, ordenándole a que se calle. “¿Qué pasa, amor?”, le pregunta la madre bajo el umbral de la puerta. “Nada. Tuve una pesadilla”. Una vez que la mujer se va, la muñeca continúa empujando al resto.

El secreto de Alada

EN MEDIO de la discusión de los papás, la hija pidió permiso para ir al baño, y en el camino aprovechó para escapar del restaurante. Tarde se dieron cuenta de su ausencia, por lo que rápido se movilizaron para buscarla. Y solo horas después, ya anocheciendo, uno de ellos la divisó a lo lejos y la llamó: “¡Alada!”. Al percatarse, la pequeña se acercó a un vendedor de globos, sacó uno, y se elevó hasta perderse entre las azoteas de los edificios.
Si los papás pelearan menos y compartieran más tiempo con ella, sabrían que la niña puede hacer eso.