21 noviembre 2023

La hora muerta

-No puedo dormir.
-Es que hermanito, parece alma en pena paseándose por la casa. 
-¡Quiero otra!
-Oye, sin gritar. Son las 3:33 am, por algo le dicen la hora muerta.
-O la del diablo.
-Con mayor razón cállate. Cuida el sueño de los vivos y los muertos.
-¿Dónde está el botiquín? 
-Guardado. Bajo llave. Llevas meses tomándote esas cosas pa dormir. Y sin receta.
-Una más. ¡Una!
-¿Que se suma a cuántas esta noche? ¿Seis, diez?
-38.
-¡38! No, no. Devuélvete a tu pieza y acuéstate ahora.
-Ya estoy acostado. Créeme. Anda a verme. ¡Pero sigo sin poder dormir!

18 noviembre 2023

La receta

Jerónimo salió del consultorio masticando, con arcadas, las palabras del doctor. Las repetía  burlándose: “Más que una receta, le daré un consejo”. Y Jerónimo escudriñaba la prescripción sin entender, como es lógico en nuestro universo, lo garabateado.

Ya en la octava farmacia, Jerónimo entró dando una patada. Estrelló la receta contra el mostrador y gritó: “¡No tengo tiempo! ¡Entre ustedes siempre debería haber un lingüista, filólogo o programador! ¡Tráiganmelo para que me descifre...!”. Jerónimo se apretó el pecho y se desplomó. Un farmaceuta leyó la prescripción. Decía: “Los desamores no tienen cura. Solo el tiempo, ¡y te sobra!, te sanará”. 

08 noviembre 2023

4:50 am

Última pastilla para dormir y ahora no despierta. No murió. Digamos que está en un limbo; un sonámbulo que entiende lo justito: porque sí, (arrastrando pies, hombros caídos, cabeza ladeada) te lava los platos, por ejemplo, pero con los ojos cerrados. No ronca, aunque balbucea sobre dolores nocturnos que rehúsa traer de vuelta a la vigilia, a la superficie del corazón. “Pareces zombi”, dice uno. “Antes estaba peor, con tanto ruido mental en noches interminables”, responde el otro. “No las culpes. Tú eliges qué pensar. La noche hasta te silencia las estrellas”.

El del limbo no entendió ni lo justito.