30 junio 2020

AntiCuentoDeHadas (2)

-¡Vamos, enfréntame, escupe tu fuego! -le dijo al dragón apuntándole con la espada.
-No vale la pena. La conozco: es jodida. Sola, vieja y jodida. A ver, muéstreme las uñas... Muy largas: con imperfecciones así, ella no se enamora. Y aunque ponga el mundo a sus pies, va a arreglárselas para quejarse. De cualquier cosita hace un infierno. Varios príncipes la han traído de vuelta incluso el mismo día que la rescataron ¿y usted pretende ser la excepción? Por eso no vale la pena.
-Pero quizás yo tenga la llave que abra su corazón a…
-Amigo, no vale la pena.

29 junio 2020

Ya me irá mejor

Se sentó en el césped y al frente, un trébol de cuatro hojas. Eugenio, que no era supersticioso, se obligó a valorar este hallazgo cotidiano, fugaz, diminuto, como una respuesta inequívoca de la generosidad inacabable del universo (era eso o suicidarse). Entonces lo atesoró. “Ya me irá mejor”. Apostó su corazón en ello. Pero no. Cada día fue peor. Y sin embargo, “ya me irá mejor”. Hasta que una noche lo apuñalaron para robarle la billetera.

Un consuelo que nos alegrará a todos, es que Eugenio no perdió nunca la esperanza: cerró los ojos creyendo que despertaría en el hospital.

01 junio 2020

Coronavirus: Los injustos

Fumo desde los 14 años. No sé si se me ha ido más plata en eso o en cocaína: por eso opté por pasta base, un derivado más económico pero también más adictivo. Destructivo, maligno. Como la heroína, que nunca me inyecté pero supongo induce a sensaciones que te atontan parecidas al medicamento que tomo para controlar mi ansiedad. En este punto encuentro más efectiva la marihuana. Por sobre todo “sana” mientras no sea un porro.

La buena noticia es que gracias al coronavirus, por fin aprendí a valorar mi salud: cuando salgo de casa a comprar cigarros, uso mascarilla.