sábado, 29 de febrero de 2020

¡Nooo!

Del planeta Barnard b (a seis años-luz) llegó una señal de radio extraterrestre. Esta decía: “Hola, ¿cómo están?”. Respondimos: “Bien, gracias”, por la sola costumbre que tenemos de responder “bien, gracias”, aunque estemos mal. Y enviamos la señal de vuelta.

Doce años después recibimos otro mensaje: “Estabamos preocupados. Siendo ustedes una civilización atrasada, asumimos que querrían saber cómo resolver algunos problemas actuales; sanar muchas de sus enfermedades incurables, almacenar energía renovable, convertir plástico en árboles, pan, dicha. Pero aseguran estar bien: no insistiremos. Por nuestra parte, nos despedimos hasta 29 mil años más. Es que nos mudamos de planeta. ¡Cuídense!".

jueves, 27 de febrero de 2020

En una entrevista de trabajo

-Entonces su mayor virtud es ser sincera.
-Sí, y sobre todo conmigo misma. No me gusta aparentar ni las mentiras ni los malentendidos.
-Y en este mundo de apariencias, ¿no teme que la gente la excluya?
-Me hacen un favor por no incluirme en sus engaños. Pero igual duele porque no me entienden, me dejan sola… Perdón.
-Tranquila... ¿Quiere un vaso con agua?
-Bueno, gracias.
-Reconozco que lo suyo es una virtud compleja si no se administra con criterio… ¿Por qué está llorando?
-Es que usted es lo más cercano que he estado de tener un amigo en mucho tiempo.

domingo, 23 de febrero de 2020

El barco progre

El barco se hundía. La tripulación a cargo de los poquísimos bote-salvavidas anunciaba: “¡¡¡Mujeres y niños primero!!!”. Rodolfo no era eso ni lo otro. Aunque sí muy 2020. Se acercó al oficial que coordinaba la ayuda y dijo: “No se confunda ni me discrimine por mi bigote; yo me identifico como mujer, exijo ser rescatada”. Rodrigo opinó igual. Y Gonzalo. Y muy luego la demanda se multiplicó en cientos de hombres que se afirmaban mujeres, agolpándose, con ellas, para abordar las naves. “¡¡¡O se salvan todes o nadie!!!”, gritó uno. O una. O une.

Al final sobrevivieron los puros niños. 

miércoles, 12 de febrero de 2020

Cuando se junta el hambre y las ganas de comer

Camilito, con seis años, toca el hombro de Gabriela, una amiga de la mamá. Ella voltea. Tartamudeando, le dice que es la mujer más linda del mundo y le pregunta si quisiera casarse con él. La aludida, con ternura, lo abraza.

Pasan 18 años. Se sucedieron otras ilusiones y decepciones. Y, también en un día de San Valentín, Camilo y Gabriela coinciden en una fiesta. Conversan. Unas copas después la mujer confiesa, riéndose, que él ha sido el único que le ha propuesto matrimonio.

-¿Y sigo pareciéndote la mujer más linda del mundo?
-Para mí, sí.

Esa misma noche culearon.

sábado, 8 de febrero de 2020

Glosolalia, xenoglosia, mierdalia

“Tómeselo una vez cada ocho horas y verá que mejora”, dijo el doctor mientras anotaba algo en la receta. No quise preguntar qué. Asumí que algún farmacéutico adivinaría. Y visité cada farmacia sin que nadie pudiera explicarme tales jeroglíficos. Esa lengua muerta. Ese idioma extraterrestre. Consulté a lingüistas, políglotas, criptógrafos, incluso místicos de ciencias ocultas. Me dijeron que era sánscrito y viajé a la India. “Cuidado con conjurar a algún demonio”, me advirtieron, y entrevisté a quien lleva décadas estudiando el Manuscrito Voynich: tampoco supo.

Volví donde el doctor. “¡¿Qué conchadesumadre escribió aquí?!”. “Oye, si está claro -me respondió-: PA-RA-CE-TA-MOL”.

domingo, 2 de febrero de 2020

Crecer de golpe


¿A qué edad los niños dejan de ser adorables?

Gustavito tiene 12 años, y desde hace dos que va por la vida robándole a gente por la calle. Luego huye y no para hasta esconderse en un bosque cercano a esperar que anochezca.
Cierta vez (la última), entre el arbolado, volcó el interior de un bolso, recién despojado, de una abuela. Al suelo cayeron medicamentos, recetas, nada de plata, y un pequeño espejo. Cuando se inclinó para recogerlo, se horrorizó al ver el reflejo de un hombre llamado Gustavo; un ladrón de trayectoria, imponente, de mirada muy fría o muerta.

Mi aporte para El bic naranja