Maldita vocación

POSTULÓ enviando un correo a la agencia donde solicitaban un redactor. Confiado en que lo llamarían, se cortó el pelo, se aseó, se compró un perfume. Y espero. Y siguió esperando. En internet continuaba publicado el aviso, pero a él no le llegaba respuesta. Esta indiferencia le molestó tanto que se obsesionó. Y siguió enviando correos, días, semanas, años (entre tanto hubo un eclipse, falleció su tío, tuvo un romance) pero sobre su petición, nada. Atravesó largas noches de insomnio redactando correos porque solo correos redactaba. 

Finalmente, cuando le dieron el puesto, ya no tenía ganas de escribir y renunció.

Comentarios

  1. Este me ha gustado mucho. Lo importante es el deseo. Como los niños con las cartas a los Reyes. Cuando llega el resultado, lo desprecias.

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    Respuestas
    1. Desear y desear algo y cuando al fin lo tienes, te das cuenta que no era lo que esperabas. Pero es culpa nuestra, porque tendemos a idealizar lo que deseamos. Pasa en el amor, pasa en todos lados.

      Un abrazo psicológico.

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