lunes, 3 de septiembre de 2018

El gorrión

Hace meses, un buen día, un gorrión se posó en una mecedora en el patio de mi casa. Lo dejé un tiempo, por curiosidad. Pero con las semanas y sin ánimo de irse, empecé a espantarlo. Me abalanzaba sobre él, escabulléndose este con una facilidad que me frustraba. Adopté a un gato para que se lo tragara, pero hasta el felino desistió. ¡Qué rabia este gorrión que no alza el vuelo lo más lejos posible! Pero ¿y si cabe la posibilidad de que esta ave sea como yo?

Desde entonces, pudiendo ambos volar, preferimos pasar tardes enteras en la mecedora.

14 comentarios:

  1. Uno siempre sueña con lo que no tiene...Saludos volanderos.

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  2. Si no puedes con él, únete a él.
    Un abrazo.

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  3. A Icare no le ha salido bien !

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  4. Donde esté una buena mecedora donde desparramarse se puede uno olvidar de recorrer el mundo volando.
    Un abrazo.

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  5. Dolce vita.
    La gata de la vecina, me suele traer gorriones pichones y lagartijas muertas a mi patio....
    🌼🌼🌼

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  6. Dios los cría y ellos se juntan...

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  7. Un texto bien elaborado.

    Abrazo Julio.

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  8. ¡Pobrecito el gorrión! Para qué espantarlo, se pueden hacer mutua compañía.
    Abrazos.

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  9. La vista que se tiene desde la mecedora debe de ser más que suficiente para aceptar dejar de volar...

    Saludos,

    J.

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  10. Tal vez es el compañero perfecto, sobre la mecedora, para ver pasar la vida. Muy bueno

    Un abrazo

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  11. Qué buena metáfora, Julio David.
    Todos ansiamos volar, pero nos es más fácil acomodarnos en esa mecedora.
    Un abrazo, y feliz día.

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  12. Un micro con mucha miga, Julio David. Sin imaginación, da igual lo grande que sea el mundo. En un sentido contrario a tu excelente micro, suelo decir que el nivel de felicidad es inversamente proporcional a la distancia que me separa de mi sofá, je, je, je... Un fuerte abrazo y espero que hayas disfrutado de este mes de agosto.

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  13. Todos hemos soñado con volar, metafórica o realmente. Lo peor es poder volar y no hacerlo, aunque por fortuna somos libres para decidir lo que queremos hacer con nuestra vida.
    Un abrazo.

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  14. Los dos quieren compañía.

    Saludos

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