lunes, 10 de septiembre de 2018

Coparticipes del silencio

Diana Toledano

“Qué piensas, hija”, preguntaba la mamá a la pequeña antes de peinarla. La niña era muda aunque tenía otra forma de comunicarse: cada vez que la cepillaban, entre su pelo se desenredaba un pensamiento, el que pronto se evaporaba en partículas multicolores. Últimamente solo estaban apareciendo dibujos animados ya que la niña, solitaria, veía mucha televisión.

Una mañana la mamá despertó enferma. Enferma de tristeza. Ese día estuvo apagada y distante. Mientras lloraba en la cocina, la hija se paró frente a ella y, solita, se peinó cuatro veces. Por cada una, se desprendieron las palabras

TODO  ESTA  BIEN  MAMITA.

Imagen © Fuente

10 comentarios:

  1. Seguro que sí.
    Un abrazo.

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  2. Una delicia de ternura en esa nena. La imagen de colores con los desenredos me pareció ópticamente genial

    Muy lindo el cuento. Un abrazo garnde

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  3. ¡Qué bella historia de amor!
    La niña, en su deliciosa candidez, emite el mejor de los mensajes.
    Un abrazo.

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  4. Muy una historia muy imaginativa y la resolución final desborda ternura.
    Un abrazo, Julio.

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  5. :)

    Un reconstituyente de belleza y bondad...

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  6. Un ternura de relato, imaginativo y delicioso.

    Y es que los niños sean mudos o no paren de hablar siempre tienen mucho que decirnos. A mí me enseñan siempre y me hacen reír.

    Me ha encantado, Julio.

    Un beso,

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  7. Cada uno tiene una forma de comunicarse, pero lo de esta niña ha sido el final mágico, qué bonito regalo para su mamá enferma, seguro que la iluminó entre luces de colores.

    Un beso enorme.

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  8. Muy pero muy tierno Julio.
    Abrazos.

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  9. muy tierno. Hace falta recordar la belleza de la inocencia y sobre todo traerla a la vida contaminada de rapidez. Qué vive la ternura! y claro, los que la aprecian y difunden.

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