sábado, 30 de junio de 2018

Favor x favor


AÑOS atrás, tuve de amiga a una abuelita solitaria, amante de sus plantas. La conocí cuando les conversaba en el jardín. “Pronto me iré -me dijo esa vez- y no sé quién se hará cargo de ellas”. Me rompió el corazón. Inmediatamente entablé una amistad y la visité cada fin de semana. Y regué y podé sus plantas. Y todavía más; compré fertilizantes, abonos y tierra de hoja. Quise inspirarle confianza para que me las heredara. Un día, aproximándose su partida, me dijo: “Hija, puedes llevarte cualquier planta menos las de marihuana”.

O sea, el romero.

Me cagó la vieja.

Imagen © Fuente

8 comentarios:

  1. Hola Julio, jeje anda que no sabia la abuelita, esto me ha recordado la peli "El jardín de la alegría", lo que me pude reír con la película:)

    Besos.

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  2. Menuda abuelita. Tiene razón Piruja.
    Un abrazo.

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  3. El relato, interesante Julio.

    El tema... ¡Es que hay favores que "matan"!

    Abrazo.

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  4. Muy lista la abuelilla. Jajajaja. Besotes!!

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  5. jajaja, muy bueno. Esa abuelita sabía hacer negocios, seguro.

    Un abrazo

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  6. gracias por la sonrisa, qué listas las viejas y los viejos

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  7. Quizá quería llevarse la "maría" consigo al otro mundo, por si lo que se encontraba en él no le gustaba y así se abstraía.
    Un abrazo.

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  8. Pero qué viejilla tan malagradecida ;D
    Abrazos Julio.

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