jueves, 21 de junio de 2018

Doble vida invernal


EL ANOCHECER trae nubes y pájaros que anuncian la lluvia. Sonriendo, cierra la ventana y vuelve a sus labores. Ya ayudó a su hijo con la tarea, se esmeró por preparar una rica cena y revisó con su marido cómo se dividirán los pagos del gas, la luz y el agua. Ahora cose un pantalón mientras espera, pacientemente, que todos duerman. Es tan mamá ella, es tan adulta. Se preocupará todo el invierno porque nunca nadie se resfríe en casa, y sin embargo cuando llueva saldrá, en secreto, a pasear y a saltar sobre los charcos como cuando era niña.

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15 comentarios:

  1. No hay que matar al infante que llevamos dentro.
    Un abrazo.

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  2. No es mentalmente saludable madurar hasta el punto que no queda nada del niño que fuimos.
    Un abrazo.

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  3. Estoy segura que mantener viva a la niña que lleva dentro hará que llegue a vieja con una sonrisa en flor.

    Precioso tu texto. Un abrazo

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  4. A pesar de las dificultades de la vida siempre queda algo de infancia...

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  5. Toda persona que dedica su vida a procurar el bienestar de los suyos de forma tan abnegada, merece disfrutar de sus momentos de libertad y de felicidad, dejando emerger el niño que todos llevamos dentro. Abrazos.

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  6. Tiene otra dentro de ella.

    Saludos.

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  7. Si es que nunca se debería dejar de ser niño. A mí es que me encanta hacer el payaso. Jajajaja. Besotes!!!

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  8. Esa parte de niño siempre hay que mantenerla bien alimentada para ser un adulto responsable... pero no aburrrido.
    Un abrazo, Julio.

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  9. Jo, que preciosidad de historia. Desde luego, solo comenzamos a morir cuando ya no queda nada del niño que fuimos. Esa mamá tiene mucha vida por delante. Un fuerte abrazo!!

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  10. Hola Julio, debemos mantener a ese niño que aun llevamos dentro de nosotros, si no lo hacemos perdemos esa ilusión por hacer esas cosas como esta mama, me encanta como escribes:)

    Besos.

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  11. Esa niña adulta que nunca muera ¡Por Dios!
    Abrazos.

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  12. Que nunca pierda a esa niña interior, es la que le hará vivir con ilusión.
    Muy bonito y esperanzador, Julio David.
    Un fuerte abrazo.

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  13. Los pequeños placeres que le dicen...

    Saludos,

    J.

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  14. Ay, los niños y los charcos... Cuanta alegría y belleza...

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  15. Cuanto dices con pocas palabras...

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