El bastón


"¡MIRE, sí existe la vida después de la muerte!". La vieja, a pesar de su cataratas, abrió ampliamente los ojos: es cierto, al bastón de su difunto esposo le creció una petunia. "¿Recuerda? -dijo la nieta-, si al bastón le sale una flor, es señal de que sigue vivo. ¡Y cumplió!". Se abrazaron, lloraron y después rieron. "Pero no lo toque -continuó la nieta-, mejor dejémoslo sobre la repisa".

Esa noche la nieta recolectó más flores de jardines vecinos, y también los pegó al bastón con cinta adhesiva. No basta con que esté vivo: tiene que estar muy, muy vivo.

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Comentarios

  1. Muy bueno. Una nieta cariñosa de verdad.

    Un abrazo

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  2. Una nieta muy sabia.

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  3. De tal abuela, tal nieta. Qué majas.

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  4. Un hermosísimo detalle por parte de la nieta. No hay nada mejor que hacer feliz a un niño y a un anciano. Abrazos.

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  5. Buena mentira piadosa!

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  6. Si la verdad se resiste se le da un empujoncito para que se hagan realidad nuestras ensoñaciones.
    Saludos.

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  7. Qué bonito te ha quedado esta vez, Julio D. (yo es que soy una enamorada de las flores...).
    Acrecentar la esperanza y mantener viva la ilusión es lo más importante.
    Un beso

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  8. Es un relato muy tierno. Me ha gustado mucho. Un besote!!!

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  9. Dulce. Emotivo. Tierno. Como una caricia. Saludos.

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  10. La nieta es un sol de persona.

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  11. Hola Julio.

    Es de gran profundidad este relato de hoy. Humanidad e inteligencia por parte de la nieta al hacer revivir en su abuela sentimientos gratos... ¡Cuesta tan poco a veces!

    ¡Nos cuesta tanto entenderlo y realizarlos!

    Excelente amigo.

    Fuerte abrazo.

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  12. Dar ilusión es lo importante... Sintamoslo así, amigo

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  13. La felicidad del engaño no tienen igual.

    Saludos,

    J.

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  14. ¡Qué tierno, tocayo! Aunque sea un engaño, creo que merece la pena. Qué poquito cuesta a veces hacer felices a los demás...

    ¡Un saludito de lunes!

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  15. Esta entrada toca el corazón por humana, dulce, y entrañable.

    Un placer disfrutar de tus letras.

    Besos y feliz día.

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  16. Nos inventamos las religiones, los dioses, los otros mundo de allá para conjurar precisamente esa finitud de la que queremos huir acá.

    Un relato imaginativo, lleno de sutilezas y muy tierno. Me ha encantado. Un placer.
    Besos,

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  17. Un estupendo micro que me ha recordado aquello de que la mujer del César no solo tiene que serlo, sino también parecerlo. En este caso, la creencia mejor si hay algo físico para reforzarla. Tierno y hermoso. Un abrazo!!

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  18. Con este te pasaste..
    Lindo, emocionante... tierno y lleno de amor

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