El cerdo



SE SECÓ las lágrimas. Salió del bañó. Le ordenó al acusado levantarse y lo esposó. Junto con otro policía condujeron al inculpado de la estación al vehículo. A los pocos pasos de salir, se detuvo, desenfundó su arma y la apoyó en la sien del infanticida. Y ante la prensa gritó: “¡Tranquilos, no lo voy a matar!, aunque merece pena de muerte. Ni le voy a pegar, por eso de los derechos humanos y blablabla. ¿Pero cierto que parece un cerdo? (Con su otra mano le levantó la punta de la nariz). ¡Díganme que sí, dennos esa satisfacción por último!”. 

Comentarios

  1. El trabajo de policía no es moco de pavo...Lo imagino como estar subido continuamente en una montaña rusa. Y sí, amigo Julio David, no sólo parecía un cerdo. ¡Era un cerdo! Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Hay veces que ridiculizar a alguien o ponerle en evidencia en público resulta verdaderamente bochornoso, aunque se quede corto para lo que verdaderamente merece.e
    Un beso, Julio D.

    ResponderEliminar
  3. A veces, ante la impotencia, es muy pobre el consuelo que queda. Imagino cuánto autocontrol tuvo que tener ese policía para quedarse en algo tan inocente como "ponerle cara de cerdo" al asesino. No quisiera verme en su piel, la verdad...

    Un micro con un trasfondo durísimo, tocayo. Me has hecho plantearme cosas.

    ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
  4. Y hay tantos sueltos. Saludos Julio.

    ResponderEliminar
  5. Pobres cerditos mira que compararlos con esas bestias humanas no es justo.


    Un saludo


    ResponderEliminar
  6. Cerdo es poco. Muchos se asemejan más a un monstruo.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Los cerdos tienen mejores sentimientos. Besotes!!!

    ResponderEliminar
  8. A mí me caen mejor los cerdos reales, esos sonrosados, negritos o a manchas a los que también llamamos: gochos, puercos, gorrinos, chanchos, marranos... y de los que, como se dice por acá, se aprovecha hasta los andares.

    Quizá la "impotencia" del poli, es una garantía para que nadie, ni siquiera el Estado o las fuerzas armadas se tomen la justicia por su mano.

    Pero comprendo su desahogo, y además sería muy mediático y popular.

    Un beso,



    ResponderEliminar
  9. Brutal... ese final es brutal...

    ResponderEliminar
  10. A veces, quienes se les llena la boca con los Derechos Humanos parecen tener demasiada manga ancha con según que criminales. El mal existe, y los malvados también y en muchas ocasiones son soberbios como manipuladores de la buena fe. Quizá esa puesta en ridículo pueda ser más efectiva que la cárcel. Buen micro!

    ResponderEliminar
  11. Creo que la policía tiene que tragar y aguantar mucho. Te has despistado con lo de cien. Es sien. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uf, cómo tengo interiorizado ese número. Ok, sien veces gracias jaja
      Un abrazo psicológico.

      Eliminar
  12. Ante lalimposibilidad de hacer jusjusti, llamarle cerdo, cuánto menos era un desahogde

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Qué pena que no se le resbalase al dedo en el gatillo. Los cerdos son siempre cerdos, después de todo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  14. Un micro que me deja pensando, Julio David.

    Es una pena ridiculizar a alguien, pero se hace de manera frecuente, más de lo que imaginamos.

    Besos y más besos.

    ResponderEliminar
  15. Muy impactante y es que ver tanta maldad supera a cualquiera.
    Besos

    ResponderEliminar
  16. ¿Y qué culpa tienen los cerdos?
    Y me refiero a los cerdos reales, no a los de otro tipo...

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar
  17. Pobre cerdo, mira que compararlo con este energúmeno. El animalito no hace esas cosas, eso es solo patente del ser humano y para muestra tu micro .
    Un saludo Julio David.
    Puri

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares

La carta

Amar al pleamar

Pasó en otoño

Te quiero (2)

La mujer tonta

Soñar y seguir soñando

Doble vida invernal

Carta desde el futuro: cambio climático (5)

ARCANO MAYOR: El mundo

Te quiero