domingo, 18 de febrero de 2018

El cerdo


SE SECÓ las lágrimas. Salió del bañó. Le ordenó al acusado levantarse y lo esposó. Junto con otro policía condujeron al inculpado de la estación al vehículo. A los pocos pasos de salir, se detuvo, desenfundó su arma y la apoyó en la sien del infanticida. Y ante la prensa gritó: “¡Tranquilos, no lo voy a matar!, aunque merece pena de muerte. Ni le voy a pegar, por eso de los derechos humanos y blablabla. ¿Pero cierto que parece un cerdo? (Con su otra mano le levantó la punta de la nariz). ¡Díganme que sí, dennos esa satisfacción por último!”. 

jueves, 8 de febrero de 2018

Sola


EL CALOR de estos días, de este verano sofocante, empujó a las arañas a salir de sus cavernas. No sabía que estábamos tan llenos de fisuras. En las paredes, en el suelo, por ahí se cuelan para atormentarme. Asegurarte que son muchas es poco: ¡son miles! Nos invaden. Te suben por los brazos, se desenredan del pelo, caen por tu hombro. No sé cuánta plata he gastado ya envenenándolas. Pero vieras tú el placer que me da verlas retorcerse. Y las maldigo en el acto, grito, pataleo, las odio. Solo las tolero de noche, cuando se pasean por mi entrepierna.

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