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Mostrando entradas de diciembre, 2017

La maleza

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ASEGURA que si en Marte florecieran, por muy feos, atisbos de hierba, la humanidad, histérica, velaría por esa manifestación de vida a cualquier precio. En nuestro mundo, aunque abunde, la maleza es una excepción dentro del sistema solar. Y es por este respeto sagrado que la dejó crecer. 
Claro, eso asegura ella. Pero el motivo es otro, y es más chiflado porque concierne al corazón. Entre la maleza, alta, tupida, cree distinguir a su esposo revisitando el jardín que tanto amó. Se enteraran los hijos, ordenarían desmalezarlo todo y a ella internarla.

No. Este diciembre 31 no lo pasará sola.
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Oymyakón

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TE LLEVARÉ a Oymyakón para darnos ahí nuestro último beso. Tienes que tenerme paciencia, amor, pues de Chile a Siberia la cifra es grande en kilómetros y en dinero (por eso estoy ahorrando desde ya, desde hace mucho). Fíjate, el tiempo en Oymyakón avanza tan lento a causa del frío que se vuelve indistinguible del reposo absoluto. Viviremos algo así como en una burbuja existencial. Y te besaré y será eterno. Un beso tan pausado que, cuando volvamos a nuestro país (luego de unas horas), sea este un recuerdo tan largo por olvidar que te tome más de una vida.
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Constelaciones

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“HIJA, preocúpate de tu dormitorio. Mira esos juguetes. Y mira estos de acá: brazos, cinturones, zapatos. ¡Tu manía por desarmarlos! Levanta los peluches y ordénalos. ¿Qué hace la bicicleta aquí? Deja el caracol en su caja, que casi lo piso. La manzana si no te la vas a comer, me la llevo. ¡Qué increíble donde vengo a encontrar la tetera! Ya, cuando vuelva quiero todo todo todo en su lugar. ¿Entendiste?”.
Estela entendió pero no piensa obedecer. Tiene una amiga en el planeta Tierra a la que le encanta observar la disposición de este maravilloso caos repartido por el cielo.

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Me gusta

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SÉ QUE SOY FEA y sin embargo cuando actualizo mi perfil recibo comentarios del tipo “qué linda”, “me encanta ese peinado”... ¡Me tienen lástima, por eso lo dicen! Por esta razón me di un martillazo en los dientes. Ahora sí me veo monstruosa y a estos hipócritas no les queda otra que aceptarlo. Pero calma, que cuando recupere mi dentadura sé que el cambio será para mejor y sus halagos, al fin, sinceros.  Mientras tanto envío fotos mías donde salgo sonriendo de manera siniestra al correo de todos mis conocidos, para que no les quepa duda mi antes y después.
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