ARCANO MAYOR: La fuerza

La fuerza
CUANDO volví del colegio, mi papá me preguntó por el reloj. Su pregunta me paralizó. Me bloqueó. Olvidé que lo llevaba en el bolsillo. Él se acercó, gigantesco como es, y comenzó a golpearme. Solo se detuvo cuando, por fortuna, sintió y palpó el reloj en mi bolsillo.

Al día siguiente me abrazó y me pidió disculpas. Desde entonces nunca más me levantó la mano. Y creo que me ama más que nada en el mundo.

Sin embargo, y aun pasado 24 años, todavía  guardo ese reloj conmigo. Me aterra pensar que algún día me pregunte por él de nuevo.

Comentarios

  1. ...para verificar si es su ultima hora...

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  2. Regalos con esa carga de responsabilidad es mejor no recibirlos.
    Saludos.

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  3. Es para tener miedo.
    Saludos.

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  4. Es que con la violencia se paralizan las horas,buen micro David. Un abrazo

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  5. Ufff escalofríos me ha causado este micro. El miedo es la peor de las armas.
    Un besillo.

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  6. Terrible es la violencia, me dan escalofríos de leer tu micro.

    Besos.

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  7. Padre coraje. Menudo energúmeno el buen señor. Por ello quizás algunos no llevamos reloj. Para que no nos pregunten ni la hora.
    Un saludo.

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  8. El miedo puede dejar huellas que nunca se borren. ¡Escalofriante micro, tocayo!

    Un saludo.

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  9. El miedo puede hacer estragos
    saludos mil.

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  10. La infancia nos acompaña toda la vida, y con ella sus traumas.

    Saludos.

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  11. Una vez que te la hacen no la olvividás jamás. Muy bueno.
    Saludos.

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  12. Has pensado colgártelo del cuello para que no surjan dudas...Saludos

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  13. La malas experiencias infantiles quedan grabadas a sangre y fuego. Jamás se olvidan. Solo faltaría que el pobre sufriera pesadillas.
    Un abrazo.

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  14. Como microrelato ¡excelente! Y ahí cabría dejarlo… Pero como reflejo de la vida tal vez quepa alguna reflexión… En algunos, recuerdos “olvidados”!

    Esas relaciones entre ciertos padres, muchos, con respecto a sus hijos, y más si eran varones, se daban en años atrás. No tal vez hoy, cierto.

    ¿Causas? ¡Variadas! Empezando por la ignorancia, las creencias, las costumbres, la cultura imperante… El miedo, los valores “machistas”, cuando no “patrios” y trasnochados. Y cabría destacar entre todo ello, y más, el papel de la madre, sumisa a la fuerza, por casi las mismas razones que con los hijos.

    Hoy serían impensables comportamientos, que no niego que se den, y que la mujer los consintiese.

    Abrazo, Julio.

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  15. Tremendo e inquietante relato, amigo... Nos deja temblando...

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  16. ¿Cómo se puede amar sembrando miedo?



    Un abrazo

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