La gracia


-PADRE, se lo suplico, absuélvame, no me haga volver mañana. Tiene que darme su perdón. Libéreme. Quiero descansar.
-No.
-He venido por tres años a confesar mi pecado. Soy puntual, rezo, hago penitencias.
-No es suficiente. 
-¡¿Y qué más quiere?! ¿No le aburre esta historia?
-No. Cada vez que me la cuentas es como la primera vez.
-Mire, lo que le hice a su hermana fue en un arrebato irracional, me enceguecí, me equivoqué. Pero usted me hace daño a propósito. Usted es diabólico. Usted no es un hombre de Dios.
-No me importa.
-¿De qué me sirvió suicidarme entonces?

Imagen © Fuente

Comentarios

  1. Mejor que no diga lo del suicidio, porque igual le niegan el entierro en tierra santa.
    Buen relato, con sorprendente final.
    Un abrazo.

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  2. wo!
    que final!!
    no me lo esperaba
    incluso que finalizara con un chiste de humor negro, pero el suicidio, fue genial

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  3. Wow! Qué final inesperado!

    Me encantan tus micros, son muy originales, voy a ver si me he perdido alguno estos días .

    Un beso.

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  4. jajaja!!! Tengo uno a punto de un confesionario, pero no es tan brillante como este, esperare a ponerlo :)
    Saludos.

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  5. Hay fantasmas que no descansan ni tras su propia penitencia...
    :)

    Abrazo, JD.

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  6. Muy bueno. Me ha gustado mucho.
    Un besote.

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  7. Vaya, me estaba riendo hasta que ha llegado el final que me ha dejado K.O. Es buenísimo. ;)
    Un abrazo.

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  8. Ese cura es un eterno criminal.

    Saludos.

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  9. Vaya tela, qué potente final!!!
    Me ha encantado.
    Besos, Julio David.

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  10. Uy, la venganza... ¿o es cargo de conciencia más allá de la muerte?

    Besotes!!!

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  11. Muy bueno. Estaba esperando un remate humorístico, y creaste, con esa sola línea final, un micro macabro y escalofriante. Te aplaudo.

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  12. Guau, vaya con el final... Tremendo...

    Un abrazo

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  13. Un cura de lo peor, no le dio la absolución, lo que indujo al pecador a suicidarse
    La pobre alma en pena hace bien en molestarlo.
    Saludos.

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  14. Maldición, como le escuchen decir eso del sucidio me temo que se va a quedar atrapado en el limbo.

    Por malo que fuese el cura, me temo que esa religión no comulga bien con quitarse la vida :)

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  15. Pues de poco le sirvió... Cuando a uno no le concedan el perdón lo mejor es que se perdone a sí mismo.
    Un saludo recién regresada de mis vacaciones, Julio D.

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  16. Delicioso, simplemente delicioso.

    Un beso

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  17. Desde luego, no tiene gracia que después de haberte suicidado, de puro arrepentimiento, sigan sin querer darte la absolución.
    De tan poca gracia que tiene el asunto, resulta gracioso.
    Abrazos.

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  18. Sorprendente el final y ese fina ironía de ese perdón que no le llega ni muerto de aquellos que se supone todo lo tienen que perdonar.
    Un saludo

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  19. Ya hay que ser un sádico obstinado para comportarse como lo hace ese cura.
    Muy bueno este desenlace, amigo Julio David.
    Un abrazo didáctico.

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