Razones para desvariar

TOMÉ tanto, que finalmente una noche me quedé ebrio para siempre. En un perpetuo estado de sopor, risueño y somnoliento. Y déjenme decirles; ahora soy feliz. Siento que conseguí mi objetivo y me veo en la cúspide de la realización humana. De pronto todo tiene sentido, y si no, qué más da: borracho como estoy, me importa un carajo. Por fin le declaré mi amor a un par de mujeres imposibles, me creo poeta y todavía mejor cantante. Ah, y también bailarín. Y se los voy a demostrar. Pero ténganme paciencia, que llevo años intentando pararme de esta maldita silla.   

Comentarios

  1. Estar atado a una silla, como parece, por una invalidez, merma en parte la interrelación con los deseos pero no la imposibilita del todo, así que adelante.
    Un abrazo.

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  2. ¿Ebrio o cuerdo? esa es la cuestión. ¿Cómo se vive mejor la vida? El alcohol da arrojo y libera la lengua, pero si uno no puede liberarse de sus ataduras, mal asunto, amigo.
    Un abrazo.

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  3. La felicidad completa no existe, ni estando sobrio ni completamente borracho.
    Saludos.

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  4. Pues ya me dirás cómo lo consiguió. No conozco a ningún borracho feliz. Huyen, eso es todo.
    Besos

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  5. Me ha gustado mucho tu micro. Lo comparto.

    Un saludo.

    Fer

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  6. Mientras esperamos deberíamos hacerles unos versos a esas dos mujeres. Yo no las veo tan imposibles.

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  7. Jajaja muy alegórica esta entrada, la verdad es que tienes mucho talento para esto de los microrelatos. ¿Quién sabe si no habrá alcanzado la felicidad más plena el borrachín de tu cuento?

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  8. Venga... esperaremos...
    ;)

    Abrazo, JD.

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  9. Así sí. A mí no me serviría, tomo y me da sueño.

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