sábado, 4 de junio de 2016

El lector, como siempre, tiene la última palabra

EL INÚTIL de la familia, una vez más (antes le robaba), logró sacarle dinero a la mamá para ir a drogarse. Tiene aprendido su papel de enemigo: grita, amenaza, golpea muebles, sabe que infunde miedo y tiene la victoria asegurada. No hay cómo convencerlo de que busque aspiraciones significativas para su vida, que trabaje, que le tome aprecio y cariño a otras cosas. Y así, enceguecido, sale de casa.

¿Qué hacemos con él? Ahora va camino donde un narcotraficante. Por mí que lo atropellen. Pero ese soy yo. Mi trabajo termina aquí. El lector, como siempre, tiene la última palabra.

24 comentarios:

  1. Si lo atropellan, el accidente podría causar un daño colateral, y no da que otros paguen por su culpa. Esperemos que le dé una buena sobredosis (podría mencionar cosas peores). Ese de mandarlos a hacer galletitas a una granja no sirve para una mierda.
    Saludos.

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  2. Nos dejaste el escritorio libre con los bolis, rotuladores, etc. a nuestro alcance y naturalmente somos los protas de esta entrada ...je,je,je
    También "la ecuación" que nos muestras es muy compleja, porque haría falta saber si el grado de dependencia de este chico es grave o no, si lleva mucho tiempo o no enganchado a las drogas... Vamos, que nos faltan datos, pero si es cosa de imaginación, prefiero imaginarme que lleva poco tiempo y que un buen día le saludó alguien cuando iba de camino a buscar su dosis y ese alguien era un buen amigo suyo que antes había sufrido las consecuencias y ahora estaba ya recuperándose, por lo que le motivó a dejarlo con su ayuda ¡claro!

    Un abrazo didáctico.

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  3. Me ha gustado la cotidianidad que narras en este relato, que podría ser el cuadro familiar de cualquier persona.

    Sin importar las circunstancias que lo llevaron a su adicción (que las hay de seguro), propongo que antes de agregarle un final a esta resumida historia nos pongamos en lugar de ese desdichado ser o en el lugar de sus padres y familia, así no veremos el problema desde afuera, que siempre resulta muy fácil de resolver desde ese angulo, si no que nos involucraríamos con esa realidad como si nos perteneciera, de seguro que de hacerlo de esa forma la solución distaría mucho de la de hacerlo a la ligera.

    Jamas aplaudiría ese comportamiento y doy gracias que no he tenido que vivir esa experiencia de cerca, pero he visto y escuchado muchas realidades crueles en casos similares, donde no se sabe a ciencia cierta quien es la victima y quien o quienes los verdugos, que lamentablemente muchas veces somos los mismos padres con nuestra indiferencia hacia nuestros hijos.

    Un aplauso adictivo para una entrada muy didáctica.

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  4. Estoy de acuerdo con el anterior comentario. No deber ser el mismo juicio cuando el drogadicto es un ser querido. En cualquier caso un solo dependiente, pero toda una familia de víctimas.

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  5. Bueno, he sabido de situaciones de gente conocida que jamás pensé/pensaron que podrían encontrarse ahí. ¡Es la vida tal cuál! Y les he visto hundirse hasta las cejas, ellos y a la familia, hasta un punto crucial. Llegados ahí, y habiendo ya poco margen para seguir bajando, les he visto resurgir, a muchos, a cotas de normalidad. Con secuelas, sí, pero la adicción superada.

    Cierto que esto es un comentario generalizado. Hay situaciones en ese mundo de signo distinto.

    Un abrazo, Julio.

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  6. En mi familia ocurrió, con una prima mía. Los padres intentan ayudar pero al final es imposible si ellos no quieren. Hacen mucho daño y si se niegan a salir de ello a veces no hay más remedio que alejarles, sino acaban destrozando todo lo que encuentran. Difícil tema.
    Besos

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  7. Es lo que pasa con las adicciones, que nos vuelven seres irreconocibles, personas, o ya no personas.
    Un abrazo.

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  8. Yo espero que se ayude a sí mismo y se deje ayudar. En estos casos a veces resulta misión imposible pero creo que siempre hay que tener esperanza, por ellos y por las personas que les quieren. Es un tema muy complejo y que, por desgracia, viví de cerca. Besotes!!!

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  9. Creo que seguirá en lo mismo. Quizá un día le dé una sobredosis.
    Abrazo.

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  10. Quién más quién menos, todos conocemos o tenemos amigos y familiares que han pasado por esto, con mejor o peor fortuna. Cada caso es un mundo y el principio básico es que sepan que están en un problema y que ellos solos no lo van a solucionar.
    Un abrazo.

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  11. Su poder se basa en el miedo, pero quién más miedo tiene en el fondo, aunque no quiera reconocerlo, es él mismo. Él es su propio y peor enemigo. Nadie lo odia tanto como él se odia a sí mismo. Nadie desea su muerte como la desea él mismo.

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  12. Conozco varios casos en que la dependencia a las drogas de uno arrastra por el barro el futuro, la paz y la felicidad de toda la familia. No está bien desearle mal a nadie, pero algunos estarían mejor lejos de cualquier lazo afectivo. Así solo ellos sufrirían por sus propias decisiones.

    Un micro muy serio, tocayo.

    ¡Abrazos de domingo!

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  13. Hay varios desenlaces posibles. No quiero ser yo quien decida cuál aplicar. Uf, qué responsabilidad.
    Dejémoslo en manos del destino, si es que él sí sabe qué hacer con ese individuo.
    Un abrazo.

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  14. Creo que me pongo en el papel de la madre... Y, simplemente, sufro...

    Un abrazo, amigo

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  15. Sobredosis y adiós.

    Saludos.

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  16. El protagonista sabe sobradamente lo que hace y es consciente de que no le convence ni le agrada. Tiene difícil solución, pero la tiene.
    Allá él si no la busca...
    Un beso, Julio D.

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  17. No lo juzgaría. Quien sabe por qué está en esas...

    Abrazo, JD.

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  18. Difícil solución las que tienen las adicciones, esos pobres padres sufren y mucho, y el adicto también. Espero que al final lo consigan.

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  19. Nunca se sabe, ¿verdad? Lo mismo tiene una historia triste y oscura y solo necesita un poco de amor. ¡Pobre!

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  20. Difícil, pero siempre hay salida.
    Saludos

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  21. Yo lo único que se , es que si la mama un día no le da el dinero para su chute díario , el la matara de un mal golpe , yo sinceramente le cambio el polvo balnco por mata ratas y cuando se pinche seguro que ya no da más guerra , muerto el perro se acabo la rabia.
    Muy buen relato , es un relato muy de hoy día.
    Saludos de Flor.

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  22. Lo menos traumático es la sobredosis, él muere "feliz", la familia descansa y ya tiene medio hecho el duelo porque la vida de este ser lleva implícita la crónica de una muerte anunciada.

    Vaya, me encantaría que algunos políticos de mi país me dejaran decidir su final. Qué gozada.

    Ya estoy de vuelta, Julio David, como siempre un placer leerte.

    un beso,

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  23. Dificil situación,yo pienso que si él no quiere salir de ese mundo no hay nada que hacer,contra la voluntad de las personas no se puede luchar. Hay infinidad de casos y cada uno de ellos con su particularidad, pero al final solo depende de una persona el solucionar el problema.
    Complicado el tema.
    Un abrazo Julio David.
    Puri

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  24. ¡Ahí, ahí! el escritor solo propone, el lector dispone de lo que le pueda pasar a un personaje tan miserable.
    Abrazos.

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