El reemplazo (y el olvido)

SUS COMPAÑEROS resultaron ser unos amargados: abocados al deber y la meta, apenas se mendigaban tiempo para intercambiar un par de palabras, derivando conversaciones absurdas y aburridas. Y como la norma era en lo posible evitar mirarse, la niña que le gustaba fue la que más lo ignoró.

Un día decidió quedarse en cama y enviar su ropa a trabajar. Camisa, pantalón y zapatos lo suplantarían, y con éxito, pues varios meses estuvo en casa recibiendo sueldo por un cargo que personalmente no desempeñaba. Nadie notó el reemplazo.

Sin más que hacer, se planchó y se guardó dentro del armario.

Comentarios

  1. Y tan ricamente, a vivir una vida plena como ropa de temporada. Oyes, que igual no es mal plan para unos mesecitos.

    Un poco inquietante la historia, muy a juego con la gente que se cree que valemos lo que vale nuestra ropa, coche y demás.

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    1. Puede ser, dependiendo mucho de la vuelta de tuerca que se le dé al texto.

      Un abrazo psicológico.

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  2. parece un capitulo de "The Twilight Zone" o como se conoció por acá como "La dimensión desconocida"

    muy buen relato!!!

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  3. Abramos esta puerta con la llave de la imaginación. Tras ella encontraremos otra dimensión, una dimensión de sonido, una dimensión de visión, la dimensión de la mente. Estamos entrando en un mundo distinto de sueños e ideas. Estamos entrando en la dimensión desconocida.


    Tal cual como iniciaba la serie...

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    1. Sí me acuerdo. Esa serie es de culto, al igual que "Cuentos de la cripta".

      También me acuerdo del programa "Misterios sin resolver". La música cuando presentaban los casos, me perturbaba un poco.

      Un abrazo psicológico.

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  4. Pues como la vida misma... llena de trajes y zapatos que van a trabajar, de melenas brillantes sin nada debajo, de gafas a través de las cuales no hay ojos, tan solo un vacío estremecedor y cierto.
    He estado en unas cuantas oficinas llenas de la gente que describes.
    Inquietante y preciso, como siempre.

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    1. Gracias Emem. Y claro, también me ha tocado compartir oficinas con compañeros que pareciera que no existieran tras su ropa: porque no hablan, no comparten, nada. Bajo su ropa son invisibles, o se esconden tras ésta.

      Un abrazo psicológico.

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  5. Muy logrado, una explicación extraña a la ausencia de interrelación por parte de algunos compañeros.
    Un saludo.

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    1. Más de alguna vez deseé, yo mismo, presentarme a trabajar pero sin estar presente. Era todo muy raro jaja

      Un abrazo psicológico.

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  6. Me apunto al plan, hasta el cambio de armario.

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    1. En el mío no hay ni polillas, así de aburrido.

      Un abrazo psicológico.

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  7. Yo hago casi lo mismo.
    Aunque va también mi cuerpo.
    Pero la mente la dejo en casa.

    Saludos.

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    1. Y ya cuando dejamos el corazón en casa, es porque definitivamente todo se fue a la mierda.

      Un abrazo psicológico.

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  8. Me resulta muy inquietante ser tan prescindible!!!
    Me encantó, un beso

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    1. A mí igual.

      Hasta las personas que alguna vez nos aseguraron que nos querrían para siempre les terminamos resultando prescindibles... ¿qué se puede esperar de los demás?

      Un abrazo psicológico.

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  9. Tremendo, tiene un trasfondo terrible, la invisibilidad,el no ser nadie.. aún así me parece un relato impecable y precioso!

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    1. Tiene sus ventajas ser invisible, pero hasta cierto punto. De vez en cuando hay que ser gregario, por último para aparentar normalidad.

      Un abrazo psicológico.

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  10. Eso sí que es tener una vida vacía. Pero, quién sabe, quizá era feliz a su manera.
    Espero que algún día salga del armario, jaja
    Un saludo.

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    1. Y cuando salga, habrá que aceptarlo no más jaja

      Un abrazo psicológico.

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  11. Interesantísimo este relato. Y también muy cruel, y triste....
    Saludos

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  12. La capacidad del hombre de resultar invisible está aumentando de modo preocupante

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    1. Y es paradójico, viviendo en la era de la conectividad.

      Un abrazo psicológico.

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  13. La deshumanización en aras de la productividad llevada al extemmo. Creo que todos tenemos días en que nos sentimos así, pero lejos de plancharnos y guardarnos en el armario, debemos procurar cambiar las cosas. Seguro que no somos los únicos que están por la labor... ¿o sí?

    Un micro estupendo, da mucho que pensar :))

    Un abrazo!!

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    1. Es cierto. Ya se me ocurrirá un texto que ejemplifique lo contrario a éste.

      Un abrazo psicológico.

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  14. Es muy bueno Julio David me has hecho reír. Somos invisibles y totalmente imprescindibles, en una sociedad que cada vez anda mas deshumanizada. El valor de lo que somos, ¿dónde queda?

    Un abrazo, :)

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    1. En ciertas situaciones sociales, esa pregunta resuena con fuerza. Habrá que mirarse por dentro para dar con la respuesta.

      Un abrazo psicológico.

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