El protector

POR LAS CORTINAS onduladas por el viento, lo vi correr en dirección a los cultivos de maíz cargando mi perrito. No sé cómo bajé las escaleras ni cómo levanté la pala: solo me encontré, de pronto, inmersa en una persecución entre el sembrado, donde, para su fortuna, la inmensidad del mismo le permitió al muy cobarde esconderse. Fue ahí entonces que juraría ver el espantapájaros girar su cabeza como indicándome dónde se ocultaba el ladrón. Ilusión o no, me fui a encerrar directamente a mi dormitorio bajo llave.

Una hora después apareció el cachorro a la entrada de la casa.

Comentarios

  1. muy buenos tus cuentos cortos, pero no se si soy yo, pero siempre termino viendo el lado macabro de tus textos...
    bueno, eso es lo genial de la literatura que cada uno le puede entregar su interpretación

    saludos!!!

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    1. Es que es cierto, hay algo de macabro. En una dosis justa, creo y espero.

      Un abrazo psicológico.

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  2. Hola Julio, imaginación no te falta.

    Un saludo.

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    1. Señor, un gusto tenerlo por acá. Aunque no sirva de piropo, su blog está dentro de mis favoritos.

      Un abrazo psicológico.

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  3. Aunque siempre está bien tener aliados que nos ayuden en nuestra causa, no sé yo si en este caso es como para alegrarse o tener miedo... A mí me ha producido cierta inquietud.

    Bueno, lo importante es que el cachorrito ha aparecido :))

    Un abrazo y feliz jueves!!

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    1. Exacto: qué pensar, qué sentir? Mejor lo podríamos atribuir todo a simples casualidades y evitarnos la inquietud.

      Un abrazo psicológico.

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