lunes, 2 de noviembre de 2015

Micro-pellet

UN PINCHAZO en la primera sesión, y acabaría con su alcoholismo de media década de golpe (tres meses de abstinencia le aseguraba este medicamento). Pero a la espera de ser atendido, el pánico lo impulsó a escapar de la oficina. Perdido y semidesnudo, recorrió varias cuadras hasta dar con una tienda de licores. "¡Me lo voy a tomar todo!". Cerró los ojos y se lanzó contra la vitrina, cayendo del otro lado sobre la camilla del consultorio.

-¿Seguro que quieres hacer esto, o vas a salir corriendo de nuevo? -lo despertó el doctor.
-No, ya no voy a huir más.

2 comentarios:

  1. He llegado a tu blog a través de tu comentario en el mío. Son muy densos tus microrrelatos. La verdad es que no los cojo a la primera. Ja, ja, ja, los tengo que releer y aún así no sé si los interpreto correctamente. Pero imagino que te gustan así, con mucho margen para la interpretación. Enhorabuena por tu gran imaginación.

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    1. Te explicaría éste, pero entonces le mataría la mística que le has creado jaja.

      Nos seguimos leyendo, Zarzamora!

      Un abrazo psicológico.

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